NUEVA YORK — A pesar de que el conflicto con Irán ha entrado en una fase tensa, el sector financiero de Wall Street aún no ha caído en el pánico. Según varios altos ejecutivos financieros, el mercado está experimentando una fuerte volatilidad, pero aún no se ha producido una ola de ventas masivas generalizada. El índice Dow Jones fluctúa en cada sesión, pero no ha sufrido caídas profundas. En lugar de vender masivamente, muchos inversores institucionales optan por mantener sus posiciones y realizar compras selectivas. Un alto directivo de un gran banco describe la situación actual como “binaria”, lo que significa que el escenario podría ser muy positivo o muy negativo. Si el conflicto se intensifica mediante ataques aéreos en territorio iraní, causando bajas masivas a las fuerzas estadounidenses en el extranjero o prolongándose durante semanas, los precios del petróleo podrían dispararse, la inflación regresaría y el mercado sufriría un fuerte declive. Sin embargo, algunos ejecutivos creen que el presidente Trump está persiguiendo objetivos específicos, sin establecer expectativas excesivas. Consideran que Washington podría aceptar una Irán debilitada militar y nuclearmente en lugar de buscar un cambio de régimen integral.

Tres escenarios positivos que los inversores están considerando

Según fuentes financieras: Primero, el suministro de energía de Irán podría regresar al mercado global de forma más transparente, contribuyendo a bajar los precios del petróleo y estabilizar las tasas de interés. Segundo, los Acuerdos de Abraham podrían extenderse a Arabia Saudita y otros países del Golfo, fortaleciendo la estabilidad política y económica en Oriente Medio. Tercero, en un escenario con un nuevo liderazgo más moderado en Teherán, Irán —un país de casi 93 millones de habitantes con una fuerza laboral altamente cualificada— podría reintegrarse en la economía global. No obstante, los analistas admiten que los riesgos persisten, ya que Teherán podría activar un escenario de caos máximo y el mercado podría revertirse rápidamente si se produce un choque inesperado. En la actualidad, el sentimiento general en Wall Street es de cautela pero no de pesimismo. Los inversores siguen de cerca la evolución sobre el terreno antes de tomar decisiones importantes.

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