Los precios mundiales del petróleo se dispararon en la sesión de apertura de la semana después de que los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán sacudieran la cadena de suministro energético global, especialmente en la región del Golfo Pérsico.
Los operadores temen que el suministro de petróleo de Irán y otros países de Oriente Medio pueda ralentizarse o interrumpirse por completo. Los ataques en la región, incluyendo incidentes contra dos barcos que transitaban por el estrecho de Ormuz —la ruta de transporte de petróleo más importante del mundo—, han aumentado los riesgos para las exportaciones de energía.
El precio del petróleo aumenta casi un 9%
- El crudo West Texas Intermediate (WTI) de EE. UU. cotizó a 72,79 USD por barril, un aumento del 8,6% frente a los aproximadamente 67 USD del viernes (según CME Group).
- El Brent —el estándar internacional— alcanzó los 79,41 USD por barril, un incremento del 9% respecto a los 72,87 USD anteriores, alcanzando su nivel más alto en siete meses (según FactSet).
Expertos en energía señalan que si los ataques persisten, los precios del crudo y de la gasolina minorista podrían seguir subiendo, añadiendo más presión a la inflación global.
Estrecho de Ormuz: un punto estratégico de estrangulamiento
Alrededor de 15 millones de barriles de petróleo al día, equivalentes al 20% del suministro mundial, pasan por el estrecho de Ormuz, según Rystad Energy. Esta ruta marítima transporta petróleo y gas de Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Qatar, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Irán cerró temporalmente parte del estrecho a mediados de febrero durante un ejercicio militar, lo que provocó que los precios del petróleo subieran aproximadamente un 6% en los días siguientes.
La OPEP+ aumenta la producción, pero con impacto limitado
Ocho países de la alianza OPEP+ anunciaron que aumentarán la producción en 206.000 barriles diarios a partir de abril, incluidos Arabia Saudita, Rusia, Irak, EAU, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán. Sin embargo, los analistas sugieren que si la circulación por el Golfo Pérsico se ve restringida, el aumento de la producción podría no ser suficiente para compensar las interrupciones en el transporte.
Irán exporta actualmente unos 1,6 millones de barriles diarios, principalmente a China. Si este suministro se recorta, China podría verse obligada a buscar fuentes alternativas, aumentando la presión sobre los precios de la energía.
Los precios más altos de la energía significan que los consumidores podrían pagar más por la gasolina, los alimentos y los bienes esenciales en un contexto de inflación que sigue siendo elevada.
