Treinta y tres manifestantes enfrentan cargos por delitos menores tras ocupar y vandalizar un edificio en la Universidad de Washington, causando daños por un millón de dólares.
SEATTLE, Washington — Cerca de una treintena de manifestantes anti-Israel han sido procesados por delitos menores de allanamiento tras ocupar y vandalizar un edificio de ciencias en la Universidad de Washington, causando daños estimados en aproximadamente 1 millón de dólares.
La oficina del fiscal del condado de King confirmó que 33 personas
fueron procesadas el martes, más de 300 días después de que el grupo ocupara el Edificio de Ingeniería Interdisciplinaria, bloqueara las entradas e incendiara dos contenedores de basura fuera de las instalaciones.
Las autoridades indicaron que no hay pruebas suficientes para presentar cargos por delitos graves relacionados con la destrucción de propiedad. Un representante de la fiscalía afirmó que, si se contara con evidencia suficiente, se presentarían los cargos penales correspondientes, pero la decisión de procesar debe basarse en las pruebas existentes.
La decisión de presentar únicamente cargos por delitos menores ha provocado la reacción de algunos miembros de la comunidad judía vinculados a la universidad, quienes consideran que la medida no es proporcional a la magnitud de los daños.
De las 33 personas arrestadas, 23 son estudiantes de la institución. Según un portavoz de la Universidad de Washington, estos estudiantes están cerca de completar una suspensión de un año y los cargos por delitos menores no afectarán su regreso a los estudios.
La ocupación ocurrió en mayo de 2025, cuando un grupo de estudiantes autodenominado “Super UW” exigió que la universidad cortara vínculos con Boeing debido a los contratos de defensa de la corporación con el ejército estadounidense y su apoyo a las
Fuerzas de Defensa de Israel. Boeing había donado 10 millones de dólares a la universidad en 2022 y cuenta con instalaciones operativas en la región.
La policía de Seattle y las
fuerzas de seguridad del campus disolvieron al grupo de manifestantes menos de 12 horas después de la incursión, pero antes de ello ya se habían producido incendios en contenedores y vandalismo dentro del edificio.
En aquel momento, la Universidad de Washington condenó los actos de vandalismo y declaró que no toleraría ninguna expresión de odio en el campus. Posteriormente, el gobierno federal también anunció que está revisando las denuncias relacionadas con
actos de antisemitismo en la institución.
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