Los expertos en contrainteligencia y funcionarios de seguridad advierten sobre el riesgo de que “células durmientes” terroristas busquen represalias en territorio estadounidense tras la campaña conjunta de ataques aéreos de EE. UU. e Israel contra Irán.

Aunque no se ha hecho pública ninguna amenaza específica, las agencias antiterroristas han reforzado sus recursos para monitorear y prevenir riesgos potenciales, según fuentes cercanas a la situación.

El ex subdirector del FBI, Chris Swecker, señaló que si grupos como Hezbolá o Hamás tienen la intención de realizar actos violentos en EE. UU., este podría ser un momento crítico. También sugirió que las políticas fronterizas laxas de los últimos años podrían haber facilitado la infiltración de extremistas.

Según un memorando interno revelado anteriormente, a más de 700 ciudadanos iraníes se les permitió permanecer en EE. UU. tras cruzar la frontera ilegalmente en los últimos cuatro años, lo que genera preocupación sobre la posible infiltración de elementos radicales. Sin embargo, no existe evidencia pública que vincule a estas personas con actividades terroristas.

El director del FBI, Kash Patel, declaró que ha ordenado a las unidades de inteligencia y antiterrorismo mantenerse en estado de alerta máxima desde que comenzó la operación militar. Subrayó que los equipos en todo el país trabajan continuamente para detectar y neutralizar cualquier amenaza.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, también confirmó que están coordinando estrechamente con socios federales para monitorear la situación y proteger la seguridad interna.

Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley recalcaron que actualmente no hay información confirmada sobre un plan de ataque específico, pero las medidas preventivas se han intensificado ante la escalada de tensiones en Oriente Medio.