La decisión del presidente Trump de lanzar una campaña militar contra Irán sin la aprobación del Congreso ha generado una profunda división en el Capitolio, marcada principalmente por líneas partidistas.

Los líderes demócratas condenaron la acción como una “guerra por elección” y exigieron que el Congreso regrese a Washington para realizar una votación de emergencia sobre los poderes de guerra. Declararon que impulsarán una resolución bajo la Ley de Poderes de Guerra para evitar ataques adicionales.

El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, confirmó planes para forzar una votación cuando la Cámara se reúna de nuevo. El representante Gregory Meeks calificó la decisión del presidente como un exceso de autoridad y exigió que el Congreso revise “inmediatamente” su aprobación o rechazo.

El senador Mark Warner afirmó que realizar ataques aéreos sin solicitar autorización debilita el mecanismo de supervisión constitucional. El representante Jim Himes señaló que la campaña carece de objetivos estratégicos claros. La representante Alexandria Ocasio-Cortez declaró que esta acción es ilegal y corre el riesgo de tener graves consecuencias.

El senador Tim Kaine cuestionó si Estados Unidos repetirá intervenciones prolongadas en Oriente Medio. El senador Ruben Gallego advirtió que los soldados jóvenes no deberían pagar el precio de una campaña de cambio de régimen que no ha sido explicada adecuadamente.

Mientras tanto, la mayoría de los republicanos apoyan la campaña. El senador Lindsey Graham elogió la decisión del presidente, calificándola de paso decisivo. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, y el líder de la mayoría del Senado, John Thune, afirmaron que Irán representa una amenaza grave a través de su programa nuclear y el apoyo a grupos armados en la región.

También surgieron algunas voces republicanas disidentes. El senador Rand Paul y el representante Thomas Massie enfatizaron que la Constitución exige una votación antes de ir a la guerra.

La operación, denominada “Campaña Furia Épica”, tiene como objetivo el sistema de misiles y el liderazgo de Irán, según la declaración del presidente Trump. Reconoció la posibilidad de bajas militares e instó al pueblo iraní a cambiar su gobierno.

El debate sobre los poderes de guerra y el papel del Congreso en la aprobación de acciones militares entra en una nueva fase de tensión a medida que continúan los ataques aéreos.