El informe, publicado el miércoles por el fiscal general de Rhode Island, Peter Neronha, es el resultado de una investigación de varios años sobre la Diócesis de Providence.
Según el informe, desde 1950, al menos 75 clérigos católicos han abusado de más de 300 víctimas. Sin embargo, las autoridades subrayan que la cifra real podría ser mucho mayor.
Rhode Island es el estado más pequeño de EE. UU. pero tiene la mayor proporción de población católica, casi el 40%.
El fiscal general Neronha afirmó que durante décadas no se había aclarado completamente la verdadera magnitud del problema de los abusos en este estado, especialmente mientras el público aún estaba conmocionado por sucesos como el tiroteo en un partido de hockey en Rhode Island que dejó varias víctimas. Expresó su esperanza de que el informe impulse reformas legales, aumente los poderes de investigación y ayude a las víctimas a buscar justicia.
Un sistema de encubrimiento de décadas
Los registros diocesanos muestran que los sacerdotes acusados eran a menudo trasladados a nuevos puestos sin una investigación adecuada ni notificación a las fuerzas del orden — un patrón similar al descubierto en Boston y otros lugares. El abuso de la confianza de quienes ocupan cargos de autoridad para dañar a niños es un problema persistente en la sociedad, ejemplificado por el reciente caso de cuatro maestros y un policía arrestados en Alabama.Desde principios de la década de 1950, la diócesis abrió centros de “retiro” para que los sacerdotes acusados recibieran tratamiento. Más tarde, cuando el abuso empezó a considerarse un problema de salud mental, los sacerdotes fueron enviados a centros de tratamiento especializados.
En la década de 1990, algunos sacerdotes fueron puestos en licencia prolongada. Sin embargo, la mayoría evitó la responsabilidad penal y la disciplina interna.
Solo unos 20 individuos — el equivalente a una cuarta parte de los clérigos nombrados — enfrentaron cargos penales, y 14 fueron condenados. Otros fueron apartados del sacerdocio. Las sentencias por estos delitos suelen ser muy severas, como el caso de un exasistente de primaria en Wisconsin condenado a 51,5 años de prisión por abusar de niños.
La oficina del fiscal general ha procesado ahora a cuatro sacerdotes y exsacerdotes vinculados a acusaciones entre 2020 y 2022. Tres están a la espera de juicio y el cuarto falleció tras ser declarado no apto para comparecer ante el tribunal.
Controversia sobre el nivel de cooperación
La investigación comenzó en 2019, un año después de que un informe del gran jurado de Pensilvania revelara que más de 1.000 niños habían sido abusados por unos 300 sacerdotes desde la década de 1940. Los hechos en Rhode Island muestran que la escala de las acusaciones puede ser aterradora, similar al caso de un estudiante de último año en Pensilvania que enfrenta más de 300 cargos por delitos graves relacionados con sextorsión.Debido a que la ley de Rhode Island no permite la publicación de informes del gran jurado, el fiscal general llegó a un acuerdo con la diócesis para acceder a los archivos internos.
La diócesis proporcionó documentos que abarcan 70 años, incluyendo denuncias de archivos secretos, registros de acuerdos civiles y costos de tratamiento. Sin embargo, Neronha señaló que la diócesis a veces se negó a permitir que los investigadores entrevistaran al personal encargado de gestionar las denuncias.
En su respuesta oficial, la Diócesis de Providence afirmó que cualquier acto de abuso infantil es un “pecado atroz y un crimen grave”, y sostuvo que el informe solo fue posible gracias a la cooperación “sin precedentes y voluntaria” de la Iglesia.
El debate sobre la responsabilidad, la transparencia y la reforma sistémica continuará mientras la comunidad de Rhode Island se enfrenta a un capítulo doloroso de su historia.
