El Departamento de Defensa de EE. UU. reveló el 14 de marzo la identidad de los seis militares que perdieron la vida en el accidente de un avión cisterna KC-135 Stratotanker en el oeste de Irak, mientras cumplían una misión en el marco de la Operación Epic Fury.

La lista de los militares fallecidos incluye a:

  • Mayor John A. (Alex) Klinner, 33 años, de Auburn, Alabama
  • Capitán Ariana G. Savino, 31 años, de Covington, Washington
  • Sargento Técnico Ashley B. Pruitt, 34 años, de Bardstown, Kentucky
  • Capitán Seth R. Koval, 38 años, de Mooresville, Indiana
  • Capitán Curtis J. Angst, 30 años, de Wilmington, Ohio
  • Sargento Técnico Tyler H. Simmons, 28 años, de Columbus, Ohio

Tres de los militares —Klinner, Savino y Pruitt— servían en el 99.º Escuadrón de Reabastecimiento Aéreo, con sede en la Base de la Guardia Nacional Conjunta Sumpter Smith en Birmingham, Alabama. Este escuadrón coordina estrechamente sus operaciones con la 117.ª Ala de Reabastecimiento Aéreo de la Guardia Nacional de Alabama.

Los líderes de la 117.ª Ala de Reabastecimiento Aéreo expresaron que la unidad se encuentra "profundamente entristecida" por esta pérdida. La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, afirmó que los militares fallecidos no solo eran pilotos excepcionales, sino también vecinos y ciudadanos de Alabama dedicados a su país.

Según el ejército de EE. UU., el accidente ocurrió el 12 de marzo en el oeste de Irak. Las operaciones de búsqueda y recuperación de los cuerpos de los militares concluyeron el 13 de marzo.

El mayor Alex Klinner, graduado de la Universidad de Auburn en 2016, se incorporó a la Fuerza Aérea en 2017 a través del programa ROTC. Participó en diversas operaciones militares, incluyendo INHERENT RESOLVE, ATLAS GUARDIAN, SOUTHERN SPEAR y EPIC FURY, acumulando un total de 362 horas de vuelo de combate y 181 horas de apoyo en combate.

La capitana Ariana Savino se desempeñaba como jefa de Operaciones Actuales de Vuelo del 99.º Escuadrón, encargada de un programa de vuelo valorado en 21 millones de dólares y de la coordinación de horarios y entrenamiento de pilotos.

La sargento técnico Ashley Pruitt era instructora de pértiga (boom operator) de KC-135, responsable de la formación en técnicas de reabastecimiento en vuelo y de supervisar la preparación para el combate de la tripulación.

Los otros tres militares —Koval, Angst y Simmons— servían en la 121.ª Ala de Reabastecimiento Aéreo de la Guardia Nacional de Ohio en Columbus. Los mandos de dicha fuerza señalaron que su partida deja un gran vacío en la unidad.

La causa del accidente aéreo sigue bajo investigación por parte del ejército estadounidense.

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