César Chávez está desapareciendo de los espacios públicos de California a una velocidad vertiginosa.

Se desmontan estatuas. Se borran nombres de calles. Se cubren murales. Numerosas localidades dan la espalda simultáneamente al icono que fue homenajeado durante décadas.

En San Fernando, la estatua de Chávez fue retirada el mismo día. En el Santa Ana College, los murales e imágenes relacionadas fueron cubiertos. En Fresno, el concejo municipal votó unánimemente para eliminar el nombre de Chávez de una gran avenida, devolviéndole su nombre original.

Los símbolos que una vez grabaron la imagen del “héroe de los derechos civiles” desaparecen uno tras otro — desde estatuas de bronce y letreros de calles hasta murales en las escuelas.

Esta ola se extiende desde los ayuntamientos hasta los campus universitarios. Muchas otras localidades están revisando todas las obras, imágenes y programas educativos que llevan el nombre de Chávez.

Durante años, Chávez fue considerado un símbolo del movimiento obrero agrícola y de los derechos de la comunidad latina. Su imagen aparecía por toda California — desde libros de texto y parques hasta nombres de calles.

Ahora, nuevas acusaciones obligan a las autoridades a reevaluar todo ese legado.

La reacción en la comunidad está claramente dividida. Algunos opinan que esta eliminación desdibuja la historia y las contribuciones pasadas. Por el contrario, muchos sostienen que no se puede seguir honrando a una figura cuya moralidad está bajo un gran signo de interrogación.

Las autoridades locales indican que el proceso de retiro y cambio de nombres no se ha detenido. Muchos concejos municipales y escuelas continúan evaluando los próximos pasos.

California está presenciando la ola de retiro de honores más rápida y amplia hacia una figura pública en los últimos años.

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