El Sheriff Patrick Labat informó que aproximadamente el 75% del contrabando que ingresa a la prisión proviene de drones no autorizados operados por personas ajenas. Solo en la primera mitad del año pasado, las autoridades registraron casi 300 drones desconocidos en los alrededores de la zona.
El nuevo sistema de drones, ubicado en el techo de la prisión, tiene la capacidad de responder en segundos ante emergencias como incendios, incidentes médicos o brechas de seguridad. El equipo transmite imágenes y audio en tiempo real al centro de control, permitiendo a las autoridades evaluar la situación con mayor rapidez y fortalecer la protección del espacio aéreo en comparación con los métodos de respuesta tradicionales.
El equipo operativo, compuesto por entre 5 y 6 agentes, ya ha completado su certificación de vuelo de la Administración Federal de Aviación (FAA). Actualmente, el programa se encuentra en fase piloto y es financiado por fondos de la Oficina del Sheriff, sin utilizar el presupuesto de los contribuyentes.
El Sheriff Labat describió el contrabando mediante vehículos aéreos no tripulados como un problema persistente, con una gran variedad de artículos introducidos, desde comida rápida y cigarrillos hasta herramientas potencialmente peligrosas para las instalaciones.
Garrett Langley, director ejecutivo de Flock Safety, señaló que esta tecnología abre un nuevo enfoque para la seguridad penitenciaria, ya que los drones pueden llegar a la escena mucho más rápido que el personal de tierra.
Por el momento, no se ha revelado el número de drones utilizados en la fase de prueba ni la fecha exacta para la expansión del programa. Los datos sobre el número de interceptaciones exitosas tampoco se han hecho públicos.
Este programa marca un nuevo paso en el uso de la tecnología para controlar la seguridad y mitigar riesgos en los centros de detención del condado de Fulton.
