10 de abril de 2026 – 10:20 a.m. (hora de Nueva York)

El vicepresidente JD Vance partió de EE. UU. hacia Islamabad para liderar directamente las negociaciones con Irán, lanzando al mismo tiempo una advertencia: Teherán no debería “jugar” con Estados Unidos en el proceso de negociación para poner fin al conflicto que ya dura seis semanas.

El viaje se realiza bajo las instrucciones del presidente Donald Trump, quien exige encontrar una solución rápida para desescalar las hostilidades, en un contexto en el que Washington ya había emitido advertencias contundentes sobre la posibilidad de ataques a gran escala si las negociaciones fracasan.

Hablando a bordo del Air Force Two, Vance enfatizó que EE. UU. está dispuesto al diálogo si Irán demuestra buena voluntad. Por el contrario, cualquier táctica dilatoria o de presión provocará una respuesta firme de la delegación estadounidense. Indicó haber recibido instrucciones claras del presidente Trump sobre el enfoque de la negociación, aunque no reveló detalles específicos.

El encuentro se produce en un momento en que el alto al fuego temporal corre el riesgo de colapsar. Existen profundas discrepancias entre las demandas de Irán y las posturas de EE. UU. e Israel. Teherán exige incluir al Líbano en el acuerdo, mientras que la parte israelí y estadounidense lo rechazan y continúan sus operaciones militares, a pesar de que Washington previamente hizo esfuerzos para abrir el camino para negociaciones con Beirut.

Washington también presiona para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte mundial de petróleo. El presidente Trump instó anteriormente a las naciones a coordinarse para proteger la ruta de transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz y criticó a Teherán por no cumplir con sus compromisos, ya que el flujo de buques petroleros aún no se ha restablecido de manera estable.

La delegación estadounidense cuenta además con la participación de los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner. Este grupo participó en las rondas de negociaciones indirectas antes del estallido del conflicto el 28 de febrero.

Información de la Casa Blanca indica que aún no hay una confirmación clara sobre la modalidad de las negociaciones, ya sean directas o indirectas. Sin embargo, la participación directa del vicepresidente de EE. UU. marca un contacto de alto nivel poco frecuente entre ambos países desde la Revolución Islámica de Irán en 1979.

La presión interna en EE. UU. ha aumentado a medida que los costos de la guerra y el apoyo a una acción militar contra Irán comienzan a impactar en la opinión pública. El papel de Vance en esta negociación representa un punto de inflexión, a pesar de su limitada experiencia diplomática.

Los observadores señalan que, si el proceso arroja resultados positivos, esto se convertirá en un hito político importante, especialmente mientras él lidera las encuestas del CPAC 2028 como potencial sucesor. Por el contrario, cualquier fracaso se atribuiría fácilmente a la responsabilidad del jefe de la delegación negociadora.

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