Varios líderes mundiales, incluidos aliados de Estados Unidos, han hecho un llamado conjunto a la desescalada en Oriente Medio después de que EE. UU. lanzara ataques aéreos en Irán.

El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán conlleva “graves consecuencias para la paz y la seguridad internacional”. Exigió el fin de la escalada e instó al gobierno iraní a participar en negociaciones de buena fe para poner fin a su programa nuclear y de misiles balísticos. Macron propuso convocar una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó la acción militar y advirtió sobre el riesgo de un conflicto generalizado en la región, que perjudicaría a los civiles y la estabilidad regional.

El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien anteriormente actuó como mediador entre Estados Unidos e Irán, señaló que los esfuerzos de negociación se han roto e instó a evitar una mayor intervención militar.

El primer ministro británico, Keir Starmer, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, emitieron una declaración conjunta instando a Irán a buscar una solución negociada, subrayando al mismo tiempo que el pueblo iraní debe tener el derecho de decidir su propio futuro.

Arabia Saudí criticó las represalias de Irán dirigidas a Baréin, Qatar y Jordania, afirmando su apoyo a estos países y su disposición a brindar asistencia.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, expresó su apoyo a Estados Unidos en la prevención de que Irán obtenga armas nucleares y en la protección de la seguridad internacional.

Los acontecimientos diplomáticos demuestran que la comunidad internacional se centra en el objetivo de reducir las tensiones y evitar el riesgo de un conflicto generalizado en Oriente Medio.