LOS ÁNGELES — Cientos de irano-estadounidenses se reunieron en Westwood, Los Ángeles, para expresar su apoyo a los ataques contra el régimen iraní, ocurridos una semana después de que los ataques aéreos de EE. UU. e Israel acabaran con la vida del Líder Supremo de Irán. La concentración tuvo lugar cerca del edificio federal en Westwood, donde los participantes portaban banderas de Irán y Estados Unidos, así como pancartas que pedían democracia para Teherán, en una atmósfera similar a cuando miles de irano-estadounidenses continuaron saliendo a las calles en los últimos días. Muchos de los participantes describieron la actual campaña militar como un esfuerzo para rescatar al pueblo iraní, no como una guerra. Algunos manifestantes expresaron su apoyo al presidente Trump y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmando que las acciones militares abren una oportunidad para el cambio político en Irán. Ciertos asistentes criticaron a los políticos del Partido Demócrata por oponerse a la intervención militar. Un ejemplo destacado fue el de una activista iraní que alzó la voz para criticar la respuesta del liderazgo estadounidense ante los ataques en su país natal. Nazanin Jalalian, residente de Los Ángeles nacida en Irán, instó a los políticos estadounidenses a informarse directamente sobre las condiciones de vida en Irán antes de adoptar una postura oficial. Muchos participantes relataron que sus familias abandonaron Irán tras la Revolución Islámica de 1979 y que todavía se ven afectados por la prolongada inestabilidad política. Varios manifestantes enfatizaron que el objetivo del movimiento es el cambio político y la restauración de un sistema democrático en Irán, algo que la princesa en el exilio Noor Pahlavi cree que está más cerca que nunca. Según organizaciones comunitarias, más de 700.000 irano-estadounidenses residen en el sur de California, lo que representa la comunidad iraní más grande de Estados Unidos.

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