El precio promedio de la gasolina en los Estados Unidos acaba de superar oficialmente la marca de los 3 dólares por galón por primera vez desde noviembre del año pasado. Este aumento ocurre justo después del reinicio de las hostilidades en Medio Oriente, lo que ha llevado a los expertos a advertir sobre una subida prolongada en las próximas semanas. Los consumidores estadounidenses podrían enfrentarse a una mayor presión financiera directamente en las estaciones de servicio.
El precio del crudo Brent se disparó casi un 6%, alcanzando más de 76 dólares por barril tras los ataques aéreos coordinados entre EE. UU. e Israel contra Irán el pasado fin de semana. Este suceso ha provocado represalias violentas e inestabilidad en la seguridad regional. El presidente Trump advirtió que los ataques podrían durar unas cuatro semanas, lo que genera preocupación sobre el suministro energético global.
Una de las principales causas de preocupación en el mercado es el posible cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, una arteria marítima vital que transporta cerca del 20% del petróleo mundial. El profesor Shirvin Zeinalzadeh de la Universidad Estatal de Arizona señaló que el impacto en los precios de la gasolina comenzará a ser más evidente en una o dos semanas. El cierre de esta ruta podría interrumpir gravemente el suministro de crudo de los países vecinos, similar a los escenarios donde el precio del petróleo subió con fuerza tras ataques en Medio Oriente, alterando los mercados mundiales.
Riesgo de que el petróleo alcance los 100 dólares e impacto económico
En un escenario de conflicto prolongado, los analistas pronostican que el precio del petróleo podría alcanzar los 100 dólares por barril, similar al periodo de tensiones en Ucrania en 2022. El economista William Jackson de Capital Economics enfatizó que si el suministro de Irán se interrumpe directamente, el precio del crudo se disparará. Este riesgo aumenta a medida que infraestructuras energéticas críticas, como la refinería de Ras Tanura, sufren ataques, causando escasez inmediata de suministro.
La escalada de los precios de la gasolina no solo presiona el bolsillo de los ciudadanos, sino que también pone al presidente Trump ante un gran desafío político antes de ciclos electorales clave.
"El precio de la gasolina tiene un impacto psicológico enorme; es la cifra de inflación que los consumidores ven todos los días", compartió Mark Malek, director de inversiones de Siebert Financial. Actualmente, aunque la inflación general ha disminuido ligeramente, el costo de los alimentos y artículos de primera necesidad sigue siendo alto.
Además de la cuestión energética, el bloqueo de las rutas comerciales en el Golfo Pérsico amenaza las cadenas de suministro desde Asia hacia EE. UU. Los consumidores podrían tener dificultades para adquirir artículos como ropa, textiles y productos químicos transportados desde China. Al mismo tiempo, la inestabilidad energética también podría disparar las facturas de electricidad y gas, creando un efecto de "doble golpe" en los gastos de cada familia.
