El 18 de marzo de 2026, el senador Rand Paul criticó abiertamente a su colega Markwayne Mullin durante la audiencia de confirmación para el cargo de Secretario de Seguridad Nacional, convirtiendo la sesión en un tenso enfrentamiento poco común dentro del Partido Republicano.

Desde el inicio, Paul no se anduvo con rodeos: calificó a Mullin como alguien con “problemas de ira” y recordó que Mullin estuvo involucrado en un altercado en un comité del Senado sin mostrar “ningún remordimiento”.

La tensión aumentó cuando Paul sacó a relucir temas personales: Mullin lo había llamado “maldita serpiente” y llegó a decir que el hecho de que su vecino le rompiera seis costillas era “comprensible”.

Paul respondió tajantemente: eso no es debate político, eso es justificar la violencia.

Recordó el ataque de 2017, cuando un vecino lo agredió por la espalda en su propio patio, rompiéndole seis costillas, causándole daños pulmonares y obligándolo a someterse a cirugía. Las secuelas persisten hasta hoy.

El mensaje de Paul fue claro: alguien que minimiza la violencia contra oponentes políticos no es apto para liderar una agencia de seguridad tan importante como el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

El senador Mullin no respondió directamente en el momento, pero la presión en la audiencia aumentó considerablemente dado que ambos pertenecen al mismo partido.

El senador demócrata Gary Peters también expresó dudas sobre la capacidad de Mullin, señalando que esto no es solo un conflicto personal sino un problema político más amplio.

La audiencia se produjo solo 13 días después de que el presidente Trump destituyera a la anterior Secretaria de Seguridad Nacional, convirtiendo este puesto en un foco de poder dentro de Washington.

Una audiencia que debía ser de trámite se transformó en un “duelo directo”, donde los asuntos personales, la violencia y el poder quedaron al descubierto.

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