El 18 de marzo de 2026, el tribunal de apelaciones del estado de California rechazó la última apelación de Rebecca Grossman, ratificando la sentencia de 15 años a cadena perpetua por el impactante accidente que cobró la vida de dos niños.

El incidente ocurrió en 2020, cuando el SUV conducido por Grossman arrolló a los hermanos Mark (11 años) y Jacob (8 años) en un paso de peatones. Ambos fallecieron.

La investigación determinó que Grossman conducía muy por encima del límite de velocidad de 45 mph, una conducta considerada como temeridad consciente. Este factor hizo que el caso no se limitara a un homicidio involuntario, como en los incidentes de madre e hijo fallecidos en accidentes, sino que fuera elevado a un cargo de asesinato en segundo grado.

Los abogados de Grossman intentaron argumentar que el jurado malinterpretó el concepto de “malicia implícita” e insinuaron la participación de otros factores, pero el tribunal de apelaciones no aceptó estos argumentos.

Un detalle que llamó la atención anteriormente fue la presencia del exatleta de béisbol Scott Erickson cerca de la escena, lo que generó sospechas de que ambos vehículos estaban compitiendo, aunque él no fue procesado.

El nuevo fallo significa que Grossman no tiene oportunidad de una reducción de condena anticipada, de manera similar a un caso de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional tras 15 años registrado anteriormente.

De ser una figura prominente en la alta sociedad y cofundadora de una organización benéfica, Grossman ha caído oficialmente al fondo, terminando con una larga condena de prisión.

Para las familias de las víctimas, la justicia para los niños suele ser muy lenta, pero al menos esta sentencia mantiene a la responsable de la muerte de los dos pequeños tras las rejas durante los próximos años.

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