Según los medios estatales iraníes, el individuo fue acusado de proporcionar imágenes e información sobre sitios sensibles a la parte israelí. Anteriormente, las autoridades de Teherán ya habían detenido a decenas de personas acusadas de suministrar información a Israel para operaciones de inteligencia. Teherán informó que la sentencia de muerte se cumplió el mismo día.
Irán también afirmó que Keyvani había recibido entrenamiento en Tel Aviv y en varios países europeos, aunque no se dieron detalles específicos. Por su parte, Israel no ha emitido comentarios al respecto.
Esta medida se produce en un contexto de rápida escalada en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Simultáneamente, Irán lanzó una serie de misiles hacia Israel, calificándolo como una represalia por la muerte de un alto funcionario de seguridad.
Se cree que algunos de los proyectiles pertenecen a la serie Khorramshahr-4, con un alcance de más de 2.000 km y capaces de transportar ojivas de varias toneladas.
Los ataques causaron daños en Israel, incluyendo una estación en Tel Aviv que fue alcanzada por fragmentos, resultando en víctimas civiles.
Al mismo tiempo, el conflicto se extiende por la región. Israel continuó sus ataques aéreos en el Líbano, dejando cientos de muertos y más de un millón de desplazados, según cifras del gobierno libanés.
Irán también advirtió que las próximas respuestas serán “más fuertes de lo imaginado”, enviando un mensaje directo al presidente Trump en medio de una tensión que aumenta cada hora, especialmente después de que el presidente Trump anunciara que continuará atacando barcos iraníes cerca de rutas marítimas vitales.
La ejecución del presunto espía en pleno estado de guerra demuestra que Teherán está reforzando su seguridad interna tras los informes de que el Mossad se infiltró en el sistema de cámaras de Teherán durante años para vigilar a los líderes iraníes, enviando además una fuerte señal de disuasión contra cualquier actividad considerada como colaboración con el enemigo.
