En la Ciudad del Vaticano, el Papa Leo y la Arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, mantuvieron su primer encuentro, marcando un momento simbólico entre dos ramas del cristianismo históricamente divididas.

Ambos líderes religiosos se reunieron en privado en el Palacio Apostólico antes de dirigirse a una capilla del siglo XVII para recitar una oración conjunta. El encuentro se produce en un contexto en el que ambas iglesias —la católica y la anglicana— han estado distanciadas desde 1534, cuando Enrique VIII separó la Iglesia de Inglaterra del catolicismo.

Sarah Mullally, la primera mujer en ocupar el cargo de líder espiritual de unos 85 millones de anglicanos en todo el mundo, agradeció al Papa Leo por su reciente y enérgico estilo de discurso, especialmente durante su gira por África, donde criticó la guerra y las formas de gobierno opresivas.

Destacó que el mensaje del Papa Leo aporta esperanza en un mundo turbulento, donde las personas siguen aspirando a una vida mejor y al bien común.

Por su parte, el Papa Leo reconoció los avances en la reducción de la brecha entre ambas iglesias, aunque también mencionó los nuevos desafíos surgidos en las últimas décadas. Instó a ambas partes a seguir aprovechando cada oportunidad para transmitir juntas un mensaje de fe al mundo.

Sarah Mullally reafirmó su compromiso de mantener la unidad en la oración, subrayando que cada parte puede complementar a la otra con valores como la profundidad espiritual, la constancia y la perseverancia en el servicio.

La reunión tuvo lugar después de que Mullally asumiera oficialmente el cargo de Arzobispa de Canterbury en marzo de 2026, en un cambio histórico que también ha generado opiniones diversas dentro de la comunidad anglicana mundial.

Anteriormente, Carlos III, el jefe nominal de la Iglesia de Inglaterra, realizó una visita de Estado al Vaticano y oró junto al Papa Leo en la Capilla Sixtina, un evento poco común en las relaciones bilaterales.

Este encuentro demuestra una vez más los esfuerzos de reconciliación y diálogo entre las dos grandes iglesias, en un contexto en el que el mundo enfrenta múltiples desafíos que requieren una voz común de las organizaciones religiosas.

Đọc thêm