El príncipe heredero en el exilio Reza Pahlavi y su hija, la princesa Noor Pahlavi, se han pronunciado oficialmente tras las informaciones sobre la muerte del Líder Supremo de Irán, Ali Khamenei. La reacción de la familia real en el exilio se produce en medio de informes sobre ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra objetivos de los líderes.

En la red social Instagram, la princesa Noor Pahlavi describió los sentimientos de muchos iraníes en este momento como un "alivio doloroso". Compartió que la población ha sufrido durante décadas bajo un régimen teocrático violento, y que cualquier grieta en ese sistema genera una inmensa sensación de desahogo.

También publicó varios videos que capturan a ciudadanos celebrando en las calles tras recibir las noticias sobre el Líder Supremo. Según la princesa Noor, estas sonrisas son evidencia de que el pueblo ha aguantado durante demasiado tiempo bajo el duro mandato del régimen actual.

Declaración sobre el fin de la República Islámica

Mientras tanto, el príncipe heredero Reza Pahlavi —hijo del último Shah de Irán— afirmó en la plataforma X que la muerte de Khamenei marca el fin de facto de la República Islámica. Calificó al líder iraní como alguien que ha sido "borrado de la historia" y sostuvo que cualquier intento de nombrar a un sucesor en este momento carecería de legitimidad.

El príncipe Reza Pahlavi hizo un llamamiento crucial a las fuerzas militares, de seguridad y de policía de Irán. Les instó a dejar de proteger al régimen actual y, en su lugar, ponerse del lado del pueblo para garantizar una transición estable hacia un Irán más libre y próspero.

También alentó a los ciudadanos dentro del país a unirse y prepararse para la fase decisiva que se avecina. Según el príncipe, se acerca el momento de que la población salga masivamente a las calles, marcando un punto de inflexión importante para el futuro de esta nación del Golfo.

La familia Pahlavi vive en el exilio desde la Revolución Islámica de 1979, cuando el Shah Mohammad Reza Pahlavi abandonó el país. Desde entonces, el gobierno clerical ha estado en el poder, transformando por completo el panorama político de Irán hasta el día de hoy.