Tras tres décadas de estancamiento, el caso de secuestro y asesinato de la niña Morgan Jade Violi (7 años) en Kentucky ha sido oficialmente esclarecido gracias a los avances de la tecnología forense moderna. La Oficina del Fiscal Federal para el Distrito Oeste de Kentucky confirmó que Robert Scott Froberg, un recluso que cumple condena en Alabama, ha sido acusado de secuestro con resultado de muerte.
El trágico suceso ocurrió el 24 de julio de 1996, cuando Morgan fue secuestrada mientras jugaba afuera de su complejo de apartamentos en Bowling Green, Kentucky. Testigos describieron a un hombre joven que se la llevó en una camioneta roja oscura, robada días antes en Ohio. El vehículo fue encontrado abandonado más tarde en una parada de camiones en Tennessee, pero el paradero del culpable permaneció en el misterio durante años.
Avance clave en el perfil de ADN tras 30 años
Durante la investigación inicial, el FBI recolectó cabellos y fibras del interior de la camioneta abandonada como evidencia. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas de la época no permitieron identificar al sospechoso. No fue sino hasta este año que los expertos forenses lograron extraer con éxito un perfil de ADN de un cabello, obteniendo una coincidencia total con Froberg.
Al ser confrontado por los investigadores con la evidencia de ADN en la prisión de Alabama, Froberg confesó formalmente su crimen. Declaró que la pequeña Morgan se resistió ferozmente y pidió ayuda durante el secuestro. Para sofocar su resistencia, el sospechoso detuvo el vehículo en un bosque de Tennessee, amordazó a la víctima y causó su trágica muerte antes de abandonar el cuerpo en el lugar.
Pasado criminal y la sentencia a enfrentar
El historial criminal muestra que, al momento del crimen, Froberg era un fugitivo peligroso que escapaba de los sistemas penitenciarios de Alabama y Pensilvania. Apenas un mes después del asesinato de Morgan, fue recapturado por evasión y ha permanecido encarcelado continuamente desde entonces. Con los nuevos cargos, el culpable enfrenta ahora cadena perpetua o incluso la pena de muerte, según las leyes federales de Estados Unidos.
El fiscal Kyle G. Bumgarner comentó que la comunidad de Bowling Green ha vivido con angustia durante años mientras el culpable seguía sin ser identificado. Expresó su esperanza de que la resolución del caso brinde consuelo y cierre el dolor de la familia de Morgan tras 30 largos años de espera por justicia.
"Su familia ha esperado demasiado tiempo por una respuesta satisfactoria", enfatizó Bumgarner.
